martes, 31 de enero de 2012

La infancia de un monstruo

Desde pequeña ya lo hacían, mucho antes de que mi madre muriera, mucho antes de quedarme sola.
Monstruo.
Así me llamaban aquellos que temían a lo desconocido.
Desde siempre he tenido un poder heredado de mi madre y del que nunca me he arrepentido, ni mucho menos he hecho culpable a nadie de tenerlo. Pero a los demás no les gustaba, les daba miedo, pavor. Fue cuando tenía 3 años, cerca de mi cuarto cumpleaños cuando vi al primero. Un ser horrible, mugriento, intentaba comerse a una mujer, pero ella ni se percataba de ello. Intenté salvarla, pero todos se pensaron que la estaba atacando. A partir de ese día volví a verlos, en cada esquina, en los arboles, junto a personas, pero nadie me creía.
Tener un ojo azul y el otro amarillo para ellos era brujería, algo satánico y por eso, yo para ellos, era un monstruo.