jueves, 22 de marzo de 2012

Miedo


¿Alguna vez habéis imaginado como sería una vida perfecta? Pues yo la tenía.
Tenía un padre perfecto, trabajador, feliz con su trabajo, con su familia, con sus vecinos. Mi madre era un ama de casa estupenda, siempre arreglada, oliendo a magnolias, siempre sonriendo.
Mi grupo de amigos de la infancia con los que siempre había estado, casi sin apenas enfadarnos. Y mi mejor amigo, mi novio. Era alto, guapo, simpático, la envidia de todas.
Yo por aquél entonces tendría 20 años, cuando un día, ocurrió.
Recuerdo que estaba pensando en aquél fin de semana. Nadie, ni yo misma, podría haber imaginado lo que él hizo. Me invitó a una cena espectacular, y al final de ésta, me pidió matrimonio.
Estaba volviendo de la facultad a mi casa. Esa tarde íbamos a reunir a mis amigos para darles la gran noticia. Pero la que se llevó la noticia fui yo.
Al llegar a casa saludé como siempre. Se me hizo extraño no escuchar a nadie, por lo que directamente fui a mi habitación y al abrir la puerta…
-Nanako… no es lo que parece…
Era exactamente lo que parecía. Eran mi mejor amiga y mi novio, juntos, en mi cama, desnudos.
Al contrario de lo que la mayoría de personas habría hecho, simplemente sonreí. Ellos se vistieron, pidieron mil veces disculpas, y creo recordar que ella se marchó llorando.
Yo me mantuve de pie en todo momento, sin borrar la sonrisa de los labios.
Siempre había vivido con ese miedo. Toda mi vida es perfecta, todo lo que tengo, poseo y deseo es perfecto. ¿Qué pasaría si un día algo no fuera bien? Y mi mayor miedo, se hizo realidad. A pesar de lo ocurrido continué mi vida con tranquilidad, como si aquello no me hubiera afectado en absoluto, pero por dentro, me corroía, me pudría, me enfermaba. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario