domingo, 8 de septiembre de 2013

Ironía

Suenan las campanas, el reloj marca las 18:00, el té está preparado, ni muy tibio ni muy caliente; a la temperatura que debe estar. La princesa llega al salón, da un beso en la mejilla a su padre y se sienta para tomar el té. Coge una, dos y hasta tres pastas, sonriendo, siempre sonriendo. Por que si esa sonrisa llegara a desaparecer, alguien debería pagar por ello.

Tsukiko es la princesa de Riverblood, y sus padres, los reyes, hacen lo imposible para que tanto el pueblo como su hija sean felices. Desgastan su dura vida en ello.
Mientras, la niña de cabellos dorados disfruta de su tranquila vida en palacio. Se le da todo lo que quiere, quizá, sea lo mejor tenerla contenta. Y es que resulta que Tsukiko no es una chica corriente, además de ser princesa, es una vampiresa de pura sangre; y eso significa: eternidad. 

Pero también tiene sus contras: sed. Sed de sangre, aunque no en tanta cantidad como bien podría tenerla un neófito, pero debe tenerla controlada. Y no sólo por ser de esa raza, si no porque la mayor debilidad de Tsuki, no son las fiestas, los vestidos caros y los caballos blancos como el nácar; su mayor debilidad es que sufre de hemofobia, o en otras palabras, el miedo a la sangre. 
Y es que cuando Tsuki ve sangre, no puede reprimir un miedo terrible. Con suerte podrá desmayarse, pero si no es así... es cuando los demás deberán temer.
Al ser hija de dos vampiros de sangre pura, sus poderes se ven incrementados, lo que hace que nuestra princesa se descontrole hasta el punto de perder el norte, dañar a los demás o dañarse a ella misma es su conducta más habitual.

Todo un real peligro.


PD: Sí, este personaje esta basado en "Aku no meshitsukai"

No hay comentarios:

Publicar un comentario