domingo, 5 de febrero de 2012

¿Por qué?

No había tardado mucho en acostumbrarme a aquella vida cuando él apareció.

La primera vez que le ví lo sentí. No era una alma pura, era un ser maligno, cruel, de oscuras intenciones. Pero le dí una oportunidad, que nunca debí habersela dado.

Incluso Suzu me advirtió, parecía que podía ver su alma. Incluso el tiempo se puso triste hasta el punto de nevar. 

La noche era fría y caían los últimos copos de la nevada. Me disponía a salir del templo para ir a comprar la cena cuando le ví. Estaba enfrente del templo, por segunda vez. Intenté pasar de largo y centrarme en mis cosas. Por suerte para mí no me dí cuenta durante un buen rato que me estaba siguiendo, hasta que aquel perro salió corriendo. 
Me giré. Sólo estabamos él y yo en la calle. Él y yo, y la nieve. 

Amablemente le ofrecí ayuda. Antes de que pudiera darme cuenta, ya lo había hecho. 

Aquel demonio había usado en mi su hechizo. Me había hecho su esclava. Había cortado las alas al ángel. 



Intenté correr, huir de él, el corazón me latía muy fuerte, pero seguía corriendo. Las correas de los zori me rozaban la piel haciendome herida, pero seguí corriendo, huyendo de aquel ser. 
En vano. 

Cuando decidí olvidar lo que había pasado, cuando pensé que de ese modo no volvería a verle, reanudé mis tareas y me marché a hacer la compra y a volver al templo con intención de preparar la cena. 

Las bolsas se me cayeron de las manos. No quería volver a verle. Jamás. Y a la vez necesitaba volver a verlo. 
¿Por qué? 

Un impulso fuera de mi me pedía correr, llegar junto a él, y aunque no supiera hacia donde corría, sabía que me encontraría con él.

>Canción

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