domingo, 5 de febrero de 2012

Supervivencia

Después de ver aquella escena no pude evitar correr, correr, correr...


Estuve casi dos días corriendo, gracias a mis habilidades lupinas pude mantenerme corriendo hasta que no pude más. Entonces, cansada, hundida, me dejé caer en mitad de un bosque, llorando, recordando las últimas palabras de mi madre.
Finalmente, me dejé dormir.


Cuando desperté estaba rodeada de lobos, al principio me asusté pero luego comprendí: no eran lobos normales, eran como yo. Licantropos.






Pasé un tiempo viviendo con ellos, aprendiendo de ellos, siempre bajo mi apariencia lupina. Me enseñaron a cazar, a aumentar mi resistencia, a desarrollar mis habilidades. Fueron mi nueva familia.
Con ellos aprendí el significado de muchas cosas nuevas. El valor de cazar, la fidelidad, la manada... el amor. Pensé que mi vida junto a ellos iba a durar por mucho tiempo. Pero estaba equivocada...


Monstruo.


Otra vez esa palabra. Ese gesto en la cara. Odio.


Para ellos, si había otra cosa peor que el hombre era el licantropo híbrido.
Al ver aquel ojo dorado brillando se asustaron, me tacharon de traidora y arremetieron contra mí.
Pude escapar gracias a la ayuda de aquel chico, al que nunca volvería a ver.


Y de nuevo... volví a correr, correr, correr...

>Canción

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